martes, 24 de diciembre de 2013

Sociología de la educación

SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN es una disciplina que utiliza los conceptos, modelos y teorías de la sociología para entender la educación en su dimensión social.

El análisis sociológico del proceso de socialización y sus agentes, de las relaciones del sistema educativo con los otros sistemas sociales; de las funciones sociales de la educación de un sistema escolar, sus agentes activos y relaciones sociales internas, con especial atención al alumno, al profesor, así como de las contradicciones y procesos de reforma que son desarrolladas en el sistema educativo.

El estudio sociológico se ocupa de su relevancia como subsistema social de aprendizaje de las normas y valores en los que se fundamenta la sociedad en un momento histórico determinado y su importancia en el proceso de asignación y distribución de las posiciones sociales en ese momento.

El razonamiento sociológico es un instrumento de adopción de medidas, sino control de calibres sobre fenómeno que manifesta cofradía para conseguir sus fines, en marco que copia pacto social donde pauta: ideales, primores, virtudes, principios, morales, dogmas, nociones, modelos, patrones, paradigmas, afanes, objetivos, empresas, valores, montas, decisiones, fuerzas, ánimos, intereses, réditos, gajes, fortunas, afectos, significados, cursos, rudimentos, instituciones, prolegomenos, motivos, causas, normas, máximas, filosofías, reparos, razones, regímenes, símbolos, axiomas, fundamentos, cánones, ordenes, formulas, rituales, sacramentos, cuestiones, cuerpos, funciones, variables, nervios, fibras, conexiones, homologaciones, analogías, condiciones, parámetros, indicaciones, memorias, acepciones, contestaciones, respuestas, providencias, escalas, tramites, gestas, vertientes, campos, planos, procedimientos, tratos, convenciones.     

Los objetivos de este análisis son:
  • Adquirir una visión de todos los temas relacionados con esta disciplina.
  • Facilitar al alumno un análisis de los dimensiones sociales de la educación
  • Compresión de las relaciones entre educación y sociedad
  • Familiarizar al alumno con el método sociológico
  • Conocimiento de los procesos sociales que se desarrollan dentro del aula.
  • Formación de una actitud crítica ante las influencias sociales de la educación.

Tras dicho análisis se ha definido que las funciones sociales de la educación son las siguientes:
  • Función de adaptación del individuo.
  • Función de asegurar una continuidad.
  • Función de introducir un cambio social.
  • Capacitación profesional.
  • Función económica.
  • Función política.
  • Función de control social,
  • Promover un progreso humano.

En las sociedades contemporáneas marcadas por acelerada transformación de patrones culturales y profundas desigualdades en las condiciones de vida generando fenómenos sociales muy complejos que requieren de esfuerzos intelectuales que avancen en su compresión y en formación de alternativas orientadas a su atención.

La sociología de la educación se interesa así, por cualquier proceso que ocurra en la escuela, en la medida en que es importante para la estructuración y contenido de las relaciones sociales en ésta tanto monte el ahora, como para futuro en la sociedad.

Estos procesos se estudian ya sea como variable independiente -por ejemplo, influencia del nivel educativo de los padres en los logros de aprendizaje de los alumnos-, cuál variable dependiente -por ejemplo la relación entre años de escolaridad y nivel socioeconómico para alcanzar-.La institucionalización de la sociología de la educación se enmarca en la segunda mitad del Siglo XX, con el funcionalismo. Época en que en Europa y también en América Latina, el tema educativo se convirtió en área prioritaria de intervención del Estado.

A partir de los años sesenta aparecen sucesivamente dos orientaciones teóricas dentro de la disciplina, que tienen en común la visualización de la escuela como una caja negra, pero que implican visiones del proceso educativo relacionado con el desarrollo de la sociedad: el funcionalismo y las teorías estructuralistas de la reproducción.

Diez años después, en los años setenta, surge un cambio epistemológico apareciendo una nueva sociología de la educación, que atribuye a la escuela una participación activa en el mantenimiento de la reproducción de la desigualdad social o en el cambio de esta dinámica. Esta orientación tiene como mérito, el intento de abrir la “caja negra” y posibilitar que se estudien los procesos que ocurren en su interior. Incluso en los años ochenta es posible encontrar en los investigadores europeos (Bonal, 1998), temas de interés relacionados con problemas educativos actuales de América Latina, entre ellos, la reproducción de relaciones sociales entre los géneros a través de dinámicas escolares que legitiman y reproducen un orden discriminatorio y capitalista; y la problemática que plantea la multiculturalidad.

Uno de los hallazgos del Primer Estudio Internacional Comparativo de Lenguaje, Matemática y Factores Asociados en Tercer y Cuarto Grado de Educación Básica, efectuado en 1997 en catorce países de la Región por UNESCO, comprobó que en la mayoría de los países se obtienen logros de aprendizaje distintos en matemática y lenguaje según el género de los alumnos(as). Los hombres aprenden más matemática que las mujeres, y a la inversa las mujeres aprenden más lenguaje que los hombres.

Esta situación comprobada con una muestra representativa de más de 56.000 niños, permite hipotetizar que al interior de las escuelas latinoamericanas a fines del siglo XX aún se llevaban a cabo procesos de enseñanza determinados por preconcepciones y expectativas de resultado acerca de los géneros. Otro tema relevante para nuestras escuelas es el de la educación en contextos de multiculturalidad. Sólo en los últimos 20 años se está atendiendo sistemáticamente a una condición básica de esta región, su multiplicidad de etnias, lenguas y dialectos conviviendo en los mismos espacios sociales y físicos, y asistiendo a las mismas escuelas.

Países emblemáticos al respecto son Bolivia, Colombia, Ecuador, Guatemala, México y Perú, los que concentran al 90% de las aproximadamente 4000 etnias de América Latina. Hoy vemos que el mecanismo que reproduce la desigualdad de oportunidades a nivel étnico en la escuela es el mismo que produce la desigualdad social. Se cuenta con estudios de discriminación que demuestran que efectivamente los maestros de alumnos indígenas tienen menos expectativas de resultado con respecto a los alumnos indígenas que a los no indígenas (UNESCO-Santiago).

El enfoque de la educación en éste lado del planeta nos plantea una dicotomía, el Estado como patrocinante del estudiante no recibe compensación suficiente, en calidad, ni cantidad; cuando al ámbito laboral se dedica quien sin vocación profesional, ni voluntad firme y constante de adecuar sus pasos, prioridades, oficios, gestiones; fracasa en aportar lo necesario para la sociedad, acá parece un patrón de conducta habitual entre las personas, que cada cuál se maneje al orden público como pueda, no por derecho, ni en razón de sus talentos, tampoco por adiestramiento formal, menos como enseñanza cultural, sino adaptación al entorno caótico en clima de irrespeto, irreverencia, sin cortesía, ni pudor; dónde se lastima la pérdida, se castiga el delito que se indica, se indigna al estricto, se protege el contubernio, el cohecho, la corrupción, se toman ventajas del dolor ajeno, se beneficia de la mano de obra barata, se saca provecho de los explotados, se vindica con esclavitud el proceso degenerativo de desconfianza entre familias.

El sesgo científico contribuye con ello, porque cada teórico comprende la limitación cotidiana, mas, nada pretende cambiar de los conceptos, se enmascara la sociedad como un bien articulado, que va perfectamente hacia el desarrollo, cuando toda necesidad social es saciada por meros alicientes, paliativos, alivios, reparos; continuo déficit de garantías, de privilegios, de procedimientos no nos permiten progreso paulatino sin traba, salvo la derivada de lo no cosechado; también el Estado o Nación está dispuesto en una forma que su propio sistema canaliza cada angustia, sino pena como ganas tengan los partidos políticos de mando, la tolda de turno, los equipos disciplinarios que toman decisiones dedicadas, providencias dispositivas, tareas oficiosas, el tropel así nos confabula contra una lícita convivencia que legitime el aspecto convencional de cada individuo útil para la sociedad.

Con los trabajos de los años ochenta en Europa, se verifican las relaciones de los actores en la escuela y, por tanto, se hace necesaria entonces una sociología más interpretativa que capte las dinámicas sobre las que se sostiene la construcción de las diferencias educativas y sociales que se producen dentro de la propia institución escolar. Así, el interaccionismo simbólico y la etnometodología se constituyen en marcos teórico y metodológico de gran utilidad para abordar el estudio de la escuela, sus procesos y su relación entre educación y sociedad. Un aporte de estos enfoques, de relevancia en nuestros tiempos en América Latina es el de la “efectividad o eficacia de las escuelas”.

El interaccionismo simbólico y la etnografía abrieron la posibilidad de conocer las ahora llamada “escuelas eficaces”, que son escuelas que logran romper el esquema de reproducción y cuyo estudio aporta elementos que permiten identificar características que vencen el circulo perverso entre bajos niveles socioculturales de los alumnos, y bajos logros de aprendizaje. Grandes aportes a este tema se encuentran en investigadores ingleses. Si bien, a la fecha se han estudiado estas escuelas en América Latina, investigaciones más acabadas y masivas podrían arrojar información relevante a los procesos de búsqueda de equidad a través del descubrimiento de los aspectos que permiten compensar el efecto de las diferencias socioculturales en los resultados del proceso educacional.

Es posible afirmar entonces que desde mediados del siglo pasado(Siglo XX), se han abierto progresivamente nuevos campos de análisis y de producción teórica en la sociología de la educación que intentan responder a las preguntas y problemáticas educativas que surgen en medio de las aceleradas transformaciones estructurales de las sociedades de hoy. A comienzos del Siglo XXI, un enfoque sociológico de la educación, permite al investigador analizar los efectos de la modernidad sobre los procesos educativos y los desafíos que implican para la escuela las estructuraciones modernas de la sociedad.

Los enfoques iniciales,si bien lograron explicar el fenómeno educativo en su momento, en estos tiempos se van haciendo insuficientes y se van fortaleciendo posturas teóricas que permiten una conceptualización más contemporánea de la educación, y por ende capaces de apoyar al desarrollo de la política educativa de nuestros países dentro de los paradigmas de la globalización.

La producción teórica en los ámbitos del análisis sociológico de las reformas educativas, la sociología del género, la diversidad cultural, la orientación actual de la política educativa son terreno fértil para el análisis empírico y teórico por parte de la sociología de la educación, y camino para la producción de información que apoye a los responsables de los sistemas educativos de los países en los procesos de toma de decisiones en política educativa. 

Nuestros tiempos se enmarcan en un contexto de transformación social determinado por la cultura de la información dentro del proceso de globalización, por lo que cabe interrogarse acerca de los cambios que deben tener los sistemas educativos para adaptarse a este nuevo paradigma social. Resulta relevante conducir al debate de conceptos teóricos antiguos y nuevos, como por ejemplo “reforma educativa o transformación continua”, “papel y aportes de los grupos de interés”, “sentido de la educación”, “cultura escolar”, “inscrito y deserción”, “calidad de la educación”, “equidad” , “empoderamiento”, “gestión”, “ética de la educación”, entre muchos otros a convenir. Lo anterior permite visualizar un campo de acción no sólo para la sociología de la educación sino también para todas aquellas disciplinas que orientan el análisis y desarrollo del fenómeno. Especialmente importante resultan por ejemplo, los aportes de la filosofía con sus ramificaciones hacia la epistemología y la ética. Es posible suponer una política educativa orientada en función de las nuevas necesidades de producción y de fuerzas de trabajo.

El interés sociológico por la educación reside en sus características como institución que constituye identidades y posiciones sociales que condicionan la forma en que los individuos viven en sociedad, sus actitudes y formas de interacción y sus oportunidades vitales. Cuando hablamos de sociología de la educación también lo podemos definir como macrosocial y microsocial.

Lo macrosocial refiere a la sociedad global, a las relaciones entre el sistema escolar y la estructura económica, la estratificación social la organización del poder político, las instituciones familiares y religiosas, entre otros aspectos dela estructura social.

Por su parte, lo microsocial refiere a las relaciones en el aula, a la estructura y funcionamiento de los grupos que conforman el contexto escolar.




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